Don Augusto, nuestro fundador
Durante el último tercio del siglo XIX, un cientÃfico montañés, el profesor Augusto González de Linares, funda en Santander la primera Estación de BiologÃa Marina de España; era el año 1886. Esta pionera Estación se sumaba a las pocas existentes hasta aquella fecha localizadas en: Concarneau y Roskoff (Francia, 1872); Pennikese (EE UU, 1873), y Nápoles (Italia, 1874).
La idea de Augusto González de Linares de crear un laboratorio de biologÃa marina en Santander se vio consumada con la publicación del Real Decreto para su creación, el dÃa 14 de mayo de 1886. Los fines con que se proyectaba la Estación biológica santanderina fueron los siguientes:
- El estudio y la enseñanza de la fauna y flora de nuestras costas y mares adyacentes.
- La aplicación de conocimientos al desarrollo de las industrias marÃtimas.
- La preparación de colecciones cientÃficas con destino a los museos y establecimientos de enseñanza.
Emplazamientos
La Estación tuvo su primer emplazamiento en una casa de huéspedes de una céntrica calle de Santander, en el año 1889; pocos meses después se trasladó a una casa privada en la segunda playa del Sardinero hasta 1903, y posteriormente a otros dos locales distintos. En 1907 se inauguró la que serÃa la definitiva Estación de BiologÃa MarÃtima, que estaba formada por una planta baja destinada al museo y acuarios, y un piso superior en donde se encontraban los laboratorios y los despachos.
Por Real Decreto del 18 de abril de 1914 se creo el Instituto Español de OceanografÃa, del que depende en la actualidad la antigua Estación de BiologÃa MarÃtima, que desde entonces ha cambiado de nombre por el de Centro Oceanográfico de Santander. Dicho edificio se mantuvo en uso hasta 1978, año que tuvo lugar la inauguración de las actuales instalaciones: un edificio destinado al laboratorio y otro al museo. Este último es el actual Museo MarÃtimo del Cantábrico, que se encuentra en usufructo por parte del Gobierno de Cantabria.
Seguimos haciendo realidad su sueño...
Transcurridos más de 125 años desde su fundación, la vieja Estación sigue cumpliendo los principales fines para los que fue creada: la enseñanza de la fauna y la flora marinas, sobre las que se instruye a becarios y estudiantes en prácticas por medio de programas adecuados, y la aplicación de los conocimientos al desarrollo de las industrias marinas. Esto último se realiza con el asesoramiento sobre las posibilidades de explotación sostenible de las especies pesqueras explotadas y proporcionando información sobre técnicas para mejorar y aumentar la producción a la ya pujante industria de los cultivos marinos.
La obra que inició Augusto González de Linares es hoy en dÃa un Centro de Investigación Oceanográfica en el que trabajan 16 investigadores principales y 32 personas de apoyo técnico.